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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@lainformacion.com.do

Reflejos edición 30 de abril 2020


  • Ingrid González de Rodríguez | 30-04-2020

Franklin Mieses Burgos y El sembrador de voces

Franklin Mieses Burgos, mago de la palabra, expresa en el poema “El ángel destruido” la exteriorización de sus anhelos existenciales más trascendentes. 

La acción de la forma exalta las ideas en esta pieza que aparece en el libro “El sembrador de las voces”, una selección poética de Franklin Mieses Burgos, con prólogo de Federico Henríquez Gratereaux y selección de Federico Henríquez Gratereaux y José Enrique García.

Selecciono el poema “El Ángel Destruido” pues en sus versos emerge con toda claridad, la  poesía, sensorial, conceptual, proteica y eterna, de Mieses Burgos, marcada por el  intenso resplandor de belleza.  

En El ángel destruido el poeta confronta el hálito de la vida en la tierra y se plantea el tema de la creación, en unas estrofas donde está latente la meditación teológica, la reflexión filosófica y la sutileza metafísica.

Mieses Burgos (1907-1976) Nació en Santo Domingo. Cursó su educación elemental y secundaria en su ciudad natal, sin embargo, su formación fue autodidacta y provino de su lectura de los clásicos y de los principales escritores latinoamericanos y europeos del siglo XIX, así como de su visión particuar del mundo.  

Fue poeta y miembro fundador del movimiento de la "Poesía Sorprendida", cuya revista dirigió por varios años. También dirigió el Instituto Dominicano de cultura Hispánica, la revista “Hispaniola” y la colección “La Isla Necesaria”. 

El postulado de la poesía sorprendida es la universalidad. La creación sin límites, sin fronteras y permanente, en armonía con el mundo asombroso del ser humano universal. 

“Los sorprendidos” no rechazaron  el pasado, ni  negaron el aporte de las literaturas extranjeras, sino que pensaban que la poesía dominicana debía abandonar el localismo folklórico y regional y abordar lo universal. La filosofía del movimiento se centró en un ideario poético: Por una poesía nacional nutrida en lo universal, única forma de ser: la propia, unión de lo clásico de ayer, de hoy, y de mañana. El movimiento caló en la sensibilidad de los escritores del siglo XX, constituyendo uno de los más innovadores de nuestras letras. 

Obra poética 

Torre de voces; Trópico íntimo; Propiedad del recuerdo; Clima de eternidad; 12 sonetos y una canción a la rosa; Seis cantos para una sola muerte; El ángel destruido; y Al oído de Dios. 

Veamos los primeros versos de El ángel destruido (El Sembrador de voces. Franklin Mieses Burgos, Selección poética. Ministerio de Cultura. Editora Nacional. 1ª. Ed. 2017).

Sólo una gran piedad

Pudo crear los mundos eternos sin hastiarse,

Sólo una gran ternura

Pudo sembrar la vida, como se siembra un árbol,

La jubilosa voz de una semilla

********************

Aún no transitaba por el cielo el relámpago

De pluma de los pájaros, ni el viento todavía, era un sepulcro abierto para enterrar las palabras, voces precipitadas desde los rojos labios 

Donde el amor fabrica muriendo sus campanas.

 (Franklin Mieses Burgos) 

ingridderodriguez@hotmail.com


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