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Ingrid González de Rodríguez

Reflejos

Ingrid González de Rodríguez | ingridderodriguez@hotmail.com

Un artista y su obra: Claude Monet


  • Ingrid González de Rodríguez | 03-11-2020

El “arte moderno” que aparece a principios del siglo XX (1909- 1945), incluye una serie de movimientos y tendencias que fueron el resultado de la necesidad de un arte nuevo.  Fauvismo, Expresionismo, Futurismo, Dadaísmo, Cubismo, Constructivismo, surrealismo, Nuevo Realismo, entre otros, fueron la manifestación de una nueva actitud ante la vida y una nueva visión del mundo.    Ser moderno significa ser un innovador, ver hacia adelante con una nueva mirada: sociedad moderna, técnica moderna y, arte moderno. La modernidad se inicia en el siglo XVIII con la industrialización y la Revolución Francesa e introduce cambios en todos los ámbitos de la vida social, económica, política y cultural. Los innovadores llegan al campo de la ciencia y el arte, el proceso evolutivo del arte contemporáneo fue rápido y profundo, una revolución estética que también llega a América, a la sensibilidad de nuestros artistas.  

A partir del Impresionismo, la aparición de las nuevas tendencias y procedimientos, fue tan nutrida que su evidencia permanente de voluntad innovadora alcanza el arte contemporáneo actual señalando su trayectoria. Las grandes innovaciones promueven cambios fundamentales. La serie que presentaremos en “Reflejos”, el día miércoles de cada semana con el subtítulo “Un artista y su obra” tiene como objetivo llegar a los lectores y contar una historia, la de una época artística única y asombrosa, que sigue marcando la cultura con más y más ideas nuevas e innovadoras. 

Los nuevos paradigmas del pensamiento científico y filosófico del siglo XX centralizan la historia del arte contemporáneo con una actualización del factor conceptual, intelectual y espiritual.    

La fotografía ya había eliminado de la pintura la necesidad de representar los objetos o las personas, desde el impresionismo lo representado en las obras era cada vez menos importante que la forma pictórica: la escultura y la pintura crean formas que no existen en la naturaleza, la música combina nuevos sonidos por medio de instrumentos electrónicos, nace el cine, un arte que se expresa por medio de imágenes, especialmente en la pintura la despreocupación de los temas en sí, a favor de la abstracción hizo posible el nacimiento de una nueva estética. En este orden, el arte  del siglo XX, representa las nuevas concepciones de la naturaleza y el hombre, valiéndose de recursos muy originales, los artistas incluyen ideas que colocan al espectador en una perspectiva de reflexión, análisis, y contemplación. No hay duda de que la cultura contemporánea es múltiple, intensa, compleja y, de varias formas ha sido fundamental, en el desarrollo de la civilización humana.  Para 1900, el impresionismo ha alcanzado su momento más culminante, y no satisface a los artistas del momento, este movimiento, que había sido una gran revolución  contra  el academicismo de la tradición, sucumbe ante el impacto de una revolución estética que lo supera. Hacia 1900 cuando aún trabajaban tenazmente impresionistas como Monet y Seurat, van surgiendo una serie de artistas revolucionarios e iconoclastas, cambian de una forma o de otra, el estilo vigente. 

 Las Vanguardias   

 Todo empezó en 1870 cuando un grupo de artistas de ideologías afines, contrarios a las convenciones artísticas que se enseñaban en la “Escuela de Bellas Artes de París” decidió formar “La sociedad Anónima de los Artistas”, un colectivo que expondría sus obras de arte libremente, sin atenerse al juicio oficial de la Exposición Anual de París. El jurado estaba integrado principalmente por los profesores de la escuela mencionada, y los artistas que no pasaban su censura eran rechazados. Según la tradición de la poderosa academia, todos los ámbitos del arte, desde el tema, los materiales y las técnicas, hasta la justificación de la creación artística, estaban reglamentados. Seguir sus normas implicaba que la formación de un pintor requería, antes que nada, la extensa práctica de dibujar copias de aguafuertes o vaciados de yeso, seguida de la de dibujar modelos vivos, y sólo entonces era posible obtener el grado necesario para usar lienzo y pinceles. Aún entonces era necesario, utilizar esbozos y diseños previos. Este sistema defendido por los pintores neoclásicos, tenía siglos de tradición, en vigencia desde el Renacimiento. Especialmente en la pintura y sus acostumbrados temas religiosos, mitológicos e históricos, así como de retratos, rigurosa y minuciosamente realizados en las cuatro paredes del estudio. Contravenir esas reglas significaba no poder exponer en el Salón Anual, al que asistían, el Rey, los coleccionistas, los dueños de galerías, y los críticos de arte. Ante la negativa de acogerse a la normativa, en actitud rebelde, los jóvenes pintores, ansiosos por expresar una nueva idea del arte y el mundo, rompen con el pasado, dando inicio a un nuevo estilo de pintar: el Impresionismo y su nuevo lenguaje artístico, que es ante todo, una poderosa afirmación de la libertad, tanto en el arte como en la vida. 

Claude Monet 

En 1874 fue la primera exposición colectiva del grupo. Participaron en ella, entre otros, Monet, Renoir, Pissarro, Cézanne, Degas, Sisley, y Berthe Morisot. Se mostró un cuadro de Monet  Impresión, Soleil Levant (Impresión, Sol naciente), pintado cerca de Sainte-Addresse, que reproduce los alrededores del Sena y Le Havre al amanecer. En este lienzo Monet ya está preparando el vocabulario del impresionismo. (Impresión, sol naciente), posee Fuertes efectos de luz: el sol naranja traspasa una espesa niebla proyectando débiles toques de luz, sobre las agitadas aguas. Tres barcas se mueven sobre el agua representadas con trazos rápidos. Son como manchas de color, para él, el cielo y el mar ya no eran un espacio efectivo y homogéneo, que se extendía en profundidad según las reglas de la perspectiva del Renacimiento, sino que en esta obra, Monet disolvió el espacio para dotar la imagen de un “vibrar la sensación”. (Impresión, sol naciente) es una representación perfecta del estilo impresionista, en cuanto expresa el aspecto cambiante del mundo, como un efecto sorprendente, conseguido por el tratamiento de la luz.  Observamos en esta gráfica esa hermosa pintura. 


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